Si analizamos superficialmente el término «revolución» re – evolución, nos sugiere precisamente, iniciar algo desde cero tomando un rumbo diferente al que tenía. Si se aplicara una autentica revolución en el área política una revolución implicaría desmontar completamente la estructura del estado para construirlo de nuevo.
Asimismo, una auténtica revolución política es muy distante a la sensatez por aquello que escribió Émile Durkheim en su «Educación y Sociología» en el cual explica que en las sociedades nada surge por generación espontánea, sino que todo es consecuencia del proceso evolutivo de las mismas; y que en ese sentido es un error pensar que una sociedad es una superficie lisa sobre la cual se puedan edificar proyectos; razón por la cual los revolucionarios muy rara vez logran algo que realmente beneficie a sus sociedades.
En su ensayo Antihéroes, el historiador venezolano Manuel Caballero escribe que aunque pueda disgustar, «el único revolucionario que ha tenido Alemania no fue Karl Marx, sino Adolf Hitler, no sólo porque tuvo la voluntad, sino la posibilidad de transformar esa sociedad», y posteriormente explica que lo propio ocurre con Stalin, quien fue un revolucionario más profundo y consecuente que Lenin.
El par de revolucionarios mencionados, a pesar de haber sido enemigos ideológicos, tienen muchas similitudes. Ambos persiguieron incansablemente a quienes pensaban distinto, ambos fueron grandes violadores de derechos humanos, y ambos ejercieron el poder de forma totalitaria y sin ningún tipo de limitaciones.
¿Que se puede decir de la «revolución bolivariana»?… en primer lugar que no es una revolución, sin embargo, tiene características revolucionarias.
No se le puede considerar revolución porque no cambió un sistema por otro, tampoco sustituyó los problemas que existían por otros nuevos. Simplemente profundizaron todos los problemas que había en el país, y a ellos le sumaron unos nuevos, con base en un porcentaje importante a la corrupción, pero sobre todo, con base a la vergonzosa incompetencia que ostentan al momento de tomar decisiones en el gobierno.
Mencioné que habían características revolucionarias en el gobierno, algunas de ellas son las violaciones recurrentes a los derechos humanos, las limitaciones a la libertad de expresión y la persecución a la libertad de pensamiento claramente visible en las más de 600 personas que según el Foro Penal venezolano, están presas por razones políticas.
Periodista egresado de la Universidad Arturo Michelena (UAM) y maestrando en filosofía en la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB). Es profesor de la Universidad Bicentenaria de Aragua (UBA), fue profesor en la Universidad Arturo Michelena y posee estudios de diplomado en Análisis Político (UCAB) y Gerencia Pública y Gobernabilidad Democrática (UCAB).
Ha desempeñado diferentes labores relacionadas con la comunicación social en medios como la revista digital enfocada a temas de DDHH y sociedad civil, Alternos.la; el diario La Región del estado Miranda o el portal web, El Pitazo.
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